Si tienes una de estas edades entonces así deberías tener tu presión arterial. ¿Sabes la tuya?

La presión arterial es la presión que ejerce el flujo sanguíneo cuando pasa a través de las arterias. Esta puede incrementar o disminuir según la actividad del corazón y los músculos. La presión arterial se divide en 2 tipos: sistólica y diastólica.

Presión sistólica es aquella que corresponde a la presión arterial medida durante la fase de la sístole. En otras palabras, esta se mide cuando el corazón se contrae. Esta es la presión más elevada en números al momento que el medico la controla y debe ser menor a los 140 mmHg. Si sobrepasa este número, entonces se tratará de hipertensión.

Por otro lado, la presión diastólica es aquella que se mide cuando el corazón está en reposo. Esta viene indicada por el valor más bajo dado al momento de controlar la presión arterial. Hablaremos de hipertensión cuando esta sobrepase los 90mmHg.

Como medir la presión arterial

Para medir la presión contamos con herramientas como el tensiómetro que, junto al estetoscopio hace posible conocer el nivel de nuestra presión arterial. Sin embargo, en la actualidad contamos con muchas otras herramientas que facilitan esta tarea. Por ejemplo, en las farmacias podemos comprar brazaletes destinados a esta labor.

La hipertensión

Esta condición es una de los principales factores de riesgo vascular. Esta hace que las paredes de nuestras arterias se pongan rígidas, debido a la constante presión a la que son sometidas. Dicha condición aumenta el riesgo de accidentes cerebrovasculares, cardiopatías, entumecimientos e insuficiente renal.

Normalmente, la hipertensión es asintomática, por lo que pocos se dan cuenta de ella. No obstante, la presión alta puede hacernos sentir ciertos síntomas. A continuación, te dejamos una lista con algunos de ellos.

– Fatiga.

– Confusión.

– Somnolencia.

– Palpitaciones.

– Sangrado de la nariz.

– Sensación de vértigo.

– Zumbido en los oídos.

– Sensación de hormigueo.

– Entumecimiento de manos y pies.

En la siguiente lista podrás observar algunos factores que influyen en la presión arterial de una persona.

– Factores genéticos: los genes de la persona pueden influir mucho en este asunto. También lo hace el consumo de sal, estrés, etc.

– Sobrepeso: el peso de una persona determina directamente la presión de una persona. Una persona obesa no tendrá la misma presión que alguien que tenga un peso normal, acorde con su tamaño, sexo y edad.

– Diabetes: quienes padecen de diabetes tienen más posibilidades de padecer de hipertensión. Esto se debe a que sus arterias son más duras, por lo que la presión arterial se eleva.

– Edad: a través de los años, las arterias se irán poniendo cada vez más duras. Por eso, mientras mayor sea, más será la posibilidad de padecer de hipertensión.

Presión arterial según tu edad y sexo

Como hemos dicho, la presión va a depender mucho de nuestro sexo y edad. En la siguiente lista te mostraremos cual debe ser nuestra presión según dichos factores.

Para las mujeres de las siguientes edades:

– Hasta los 20 años: 116/72.

– 20 a 30 años: 120/75.

– 30 a 40 años: 137/84.

– 40 a 50 años: 137/84.

– 50 a 60 años: 144/85.

– Más de 70 años: 159/85.

Para los hombres de las siguientes edades:

– Hasta los 20 años: 123/76.

– 20 a 30 años: 126/79.

– 30 a 40 años: 129/81.

– 40 a 50 años: 135/83.

– 50 a 60 años: 142/85.

– Más de 70 años: 142/80.

Como pudiste observar, la presión arterial sigue un patrón tanto en hombres como en mujeres. El patrón es que la misma va aumentando en función de la edad. Si tu presión es mayor o menor a la recomendada en la lista anterior, no dudes en consultar a tu médico.

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Muchos piensan que este tipo de problemas es exclusivo de personas mayores. Pero como acabamos de observar, es algo que nos afecta a todos. Si te excedes en el tabaco, alcohol, comidas o el estrés, tus riesgos a padecer de estos problemas aumentarán. Por eso, trata de eliminar estas cosas de tu vida cuanto antes.

Ahora que ya conoces esta información, ponla en práctica y sácale el mayor provecho. Así, podrás hacer la diferencia entre la vida y la muerte. Si quieres ayudar a otras personas, basta con compartir este artículo en tus redes sociales.