Se ganó el premio del caballo más lindo del mundo. Pero analizaron su piel de cerca y descubrieron esto

Hubo un tiempo en que el ser humano comenzó a domesticar todo tipo de animales. Esto se debe a que vio un gran potencial en tener otras especies cerca, ya que podían colaborar con las tareas diarias y hasta eran capaces de hacernos más felices. Los más populares durante los años fueron los perros y los gatos, pero los caballos también tienen un espacio especial.

Desde hace muchos siglos el hombre admira la fuerza y la majestuosidad de los caballos, algunas personas les fascinan tanto que los crían y preparan para los concursos de esta especie más especializados. En esos certámenes se evalúan muchas cosas, como su fuerza e inteligencia, pero desde hace muy poco se decretó cuál era el caballo más hermoso.

El ganador de este título tan especial es un caballo que viene una antigua raza de caballos turcos llamada Akhal-teke, esta especie es tan especial porque tienen un porte muy único y parecieran que estuvieran hechos de oro. Fueron tan cotizados en alguna era pero ahora a penas quedan alrededor de 1250 ejemplares en todo el mundo.

La piel de este caballo le otorgó el título del caballo más hermoso del mundo

Después de ganar tantos concursos de belleza de caballos, hizo que los expertos en la materia se interesaran por descubrir qué es lo que hacía que esta raza se viera de esa manera tan mística.

La fama de estos caballos turcos ya les había ganado un título anterior un poco más pomposo y es el de los “caballos del cielo”, ya que realmente parecen salidos de un espacio más celestial.

Las investigaciones que llevaron a cabo los científicos que querían dar con la clave del brillo dorado que soltaban estos animales en el momento en que el sol les pegaba, dio como resultado algo muy asombroso. Los resultados que arrojaron es que estos animales evolucionaron genéticamente de manera muy única, sobre todo porque cada hebra de su pelaje está hecha con un color y un aceite que hacen posible que este fenómeno se haga realidad. Por lo que queda es cuidar de ellos y evitar que sigan desapareciendo.