Oliver halla un billete roto de 1 dólar con un mensaje­- 10 años después se desvela el misterio

Cuando somos niños, cualquier hecho inaudito que nos suceda, puede ser para nosotros el comienzo de alguna nueva aventura, una de esas que tanto vimos en las caricaturas o que nos leían nuestros padres antes de darnos el beso de buenas noches.

Un viaje al centro de la tierra, un tesoro pirata, un viaje a un mundo de fantasías donde existen las hadas, los dragones y princesas, llenan las ilusiones de cualquier niño.

Por eso, encontrarse con algún tipo de mensaje secreto, lleno de misterios para nosotros, puede ser el combustible para muchas de las ideas que tengamos siendo pequeños.

Por ello te traemos la historia de un joven, de nombre Oliver que, al tener unos once años de edad, se encontró atrapado por un misterio muy particular: había encontrado un billete de 20 coronas suecas, o un dólar americano, rasgado a la mitad y con un mensaje escrito.

El misterio del billete roto.

El billete era una promesa de encuentro entre dos personas. Oliver no sabía si estaba destinado justamente a él, pero no por ello se había creado menos expectativas. La fecha del encuentro se daría unos diez años después y, él a sus once años, ya había decidido que cumpliría con esa promesa.

Le intrigaba lo que podría encontrarse. El mensaje que rezaba en el pedazo de billete, era el siguiente: “13/08-07. Nos encontraremos en 10 años en el Lago Norrahammar a las 12:00”.

¿Qué podría encontrarlo allí? Eso era algo que lo llenaba de emoción. Pensó que se trataría de algún millonario que lo premiaría por su espera o algún viejo marino que le daría el secreto de un tesoro escondido.

Lo cierto es que el tiempo pasó y él guardó el billete en una carpeta en el ático de su casa. Cuando se reencontró con el billete, decidió guardar la fecha del encuentro en su celular para descubrir el misterio, la cual se dio, nada más y nada menos que el domingo pasado.

Él asistió al lugar a la hora acordada allí, pero para su desgracia, nadie acudió a la cita. Por eso, decidió publicar toda la historia, adjuntando una foto del billete con el mensaje, en su cuenta de Facebook.

Más de 3000 compartido después, la historia ganó la popularidad suficiente como para que lo entrevistaran en la radio local del pueblo. Allí Oliver contó de nuevo su historia con la esperanza de encontrar la otra mitad del billete.

Por suerte, esto ocurrió. Un conductor de autobús, de nombre Timo Nikula, era el dueño de la otra mitad. Se comunicó con la radio y pudo contar su parte de la historia.

Hace diez años había hecho esa promesa con su mejor amigo Magnus Bergström, pero este había fallecido antes de que el día de la cita llegara y por eso Timo se olvidó totalmente de la historia del billete.

Magnus no era otro más que el tío de Oliver, quien debió perder el billete en alguna ocasión y por eso su sobrino lo encontró.

Oliver se sentía feliz de haber encontrado al dueño de la otra mitad ya que, al ser el mejor amigo de su tío, podría contarle historias únicas de él que nadie más podría contar.

El billete le ganó un nuevo amigo y Oliver no pudo ser más feliz.