Esta señora siempre viaja sola en cruceros por el mundo, cuando sepas la razón lo harás también

La vida de las personas muchas veces se siente monótona, más de una persona le ha ocurrido que sienten que hacen lo mismo todos los días, esto de alguna forma es terrible para muchos ya que sienten que están en una prisión y que no disfrutan la vida en lo absoluto.

Es ahí cuando nosotros siempre decimos que el dinero es sin dudas importante, ya que sin el no pudiésemos cubrir las cosas de la casa e incluso alimentar a nuestra familia, pero no debe ser transformado en lo más importante porque hay otras cosas primero.

Cuestiones como disfrutar el tiempo con tu familia debe ser una prioridad, esto ya lo saben las personas mayores, sobre todo aquellas que tienen dificultades y terminan en un asilo solos, hoy te traemos una historia que tal vez te hará ver todo esto de forma diferente, veamos.

La señora que vivía en un crucero

La historia de hoy trata de una señora que se encontraba sola en un crucero, de pie al frente de las barandillas del barco.

Ella trataba con confianza a toda la tripulación como si ya estuvieran familiarizados con ella, cuando le preguntaron a dicho personas quién era ella (esperando un respuesta como si fuera la dueña de todo) resultó ser una cliente que ya había viajado con ellos unos 4 cruceros.

La pareja que vio todo y que preguntó la información luego se encontró con la señora, a la cual le preguntaron si era cierto que llevaba 4 cruceros seguidos, ella dijo que sí y antes de que la pareja le preguntara el por qué, ella misma respondió: “los asilos son más costosos que la estadía en un crucero, cuando me encuentre más débil ahí ya me iré al asilo, por ahora, me quedo en mi crucero”

Cada día en el asilo son 180 euros, pero una estadía larga en un crucero son 120 euros por día, además, en el crucero come alimentos de primera, la atienden de maravilla y le solucionan todos sus problemas… y todavía le sobran 60 euros para hacer cualquier cosa.

Lo más importante: Aquí la tratan como un cliente y no como un paciente.

Esta historia es real, el nombre de la señora es Bea Muller. Tenía 86 cuando se jubiló y decidió “vivir” en el crucero, llamado: Cunard Queen Elizabez 2

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