Con 97 años decidió vender su casita. Cuando la inmobiliaria la vio por dentro, quedaron con la boca abierta

Nuestra casa es el lugar en el que se reflejan nuestros gustos y nuestro estilo. Cada persona siente a su hogar como una prolongación de sí mismo, no solo porque tiene todo lo que se desea, sino también porque es el lugar de refugio. Dentro de sus paredes vivimos muchos de los momentos más hermosos de nuestra vida. Cada esquina esconde un recuerdo, el sonido de una risa o los suspiros de tristeza.

Se puede decir que con el paso del tiempo la casa se convierte en otro miembro de la familia. Por eso es tan difícil despedirse del lugar en el que pasaste tantos años y vivencias. Sin embargo, el tiempo pasa y hay que dejar que las situaciones fluyan. Eso quiere decir que, quizás, en algún momento debas mudarte de ese sitio que llamaste hogar durante años.

Tal es el caso de una señora de Toronto de 97 años. Luego de toda una vida en un tranquilo suburbio de Canadá, decidió poner en venta su casa. Desde afuera el lugar no resaltaba para nada, se veía como una casa humilde más. Sin embargo, cuando la inmobiliaria y los posibles clientes vieron el interior de la estructura se quedaron con la boca abierta.

Las apariencias engañan y esta pequeña casa lo demuestra

Esta pequeña casa fue el hogar de una mujer canadiense durante 72 años. En todo ese tiempo la propietaria solo le realizó una remodelación y podemos decirte que no hizo falta nada más.

Desde el momento en que entras a la casa un diseño en tonos pasteles te alegra la vista. La decoración fue muy bien pensada, cada habitación tiene la cantidad justa de objetos para lucir fantástica. Los colores combinan a la perfección y hacen pensar que estás en una casita de juguetes.

La decoración es marcadamente femenina, quizá por eso cada espacio luzca tan adorable. La sala de estar te invita a sentarte en el mueble y disfrutar entre cojines.

El comedor parece sacado de una película de la década de los 50. ¿Te gustaría sentarte a comer en este espacio?

No, no es la cocina de Barbie, aunque estamos seguros de que la muñeca adoraría esta decoración. ¿Qué te parece?

La habitación principal es un poco más sobria pero de igual manera preciosa. El ventanal en la pared le da una perfecta iluminación al lugar. Debe ser maravilloso despertar allí.

La zona del bar haría sentir cómodo hasta a más quisquilloso. Los colores y los estampados combinan muy bien e invitan al visitante a disfrutar de su trago.

Seguramente la pequeña casa conseguirá comprador muy pronto. Ya debe haber un a larga fila de interesados en esta casita de muñecas. Eso sí, quien desee vivir en ella deberá tener en su cuenta bancaria 575000 €. Sin lugar a dudas, la belleza cuesta caro.